Hồ Chí Minh [antiguamente Saigón]

Cuando decidimos ir a Vietnam no sabíamos la riqueza cultural y espiritual que nos iba a enseñar ese país, la gente y la comida en cada una de las ciudades que visitamos.

La Llegada…

 

Aterrizamos a Ho Chi Minh aproximadamente a la 1:00 a.m. ya que nuestro vuelo desde San Francisco había hecho escala en Hong Kong. Fueron muchas horas de viaje, más el cambio de horario estabamos un poco agotadas, sin embargo, teniamos mucha emoción e ilusión de que porfin habíamos llegado a nuestro primer destino.

Para entrar a Vietnam es necesario tramitar una visa de turista, existen dos formas ambas son sumamente sencillas. Se puede tramitar desde la embajada de Vietnam (en tu país de Residencia)  como yo lo hice llevando el pasaporte y el itinerario del viaje (el costo es de aproximadamente $100 USD), recomiendo lo hagan con 1 mes de anticipación para evitar contratiempos.  O como lo hizo Tania,  mediante una agencia Vietnam-E Visa.   Es muy fácil, ingresas a  pagina, llenas el formulario, pagas un fee y posteriormente recibes una carta, la cual, a tu llegada a Vietnam, en el aeropuerto te la intercambian por la visa estampada en tu pasaporte y pagas la diferencia en la ventanilla. Es importante llevar dólares américanos y el cambio exacto ya que te piden pagues con esa moneda y no te regresan cambio.

Salimos del aeropuerto y por ser de madrugada decidimos tomar un taxi al hotel donde nos estaba esperando Sandra. Las calles de “Saigon” como lo llaman los habitantes (ya que este era el nombre hasta la guerra) lucían tranquilas y en silencio. Llegamos a una calle donde todas las puertas estaban cerradas y con la cortina abajo,  pero lo curioso es que fuera de cada uno de los comercios estaban zapatos acomodados perfectamente en las entradas.  Llegamos a nuestro destino, el taxista muy amablemente toco el timbre y nos ayudó a bajar nuestro equipaje, a pesar de que no nos entendía ni una palabra.  El clima se sentía extremadamente húmedo (por arriba de los 25º C), entramos al hotel y ahí fue donde nos encontramos con Sandra. Nos platico a grandes rasgos de la ruta que seguiríamos, brindamos por el viaje y nos platico los lugares que visitariamos y el plan del día siguiente.

Por la mañana a las 8:00 am bajamos a desayunar, en ese momento descubrimos el  el café de Vietnam que fue un “must” en todo nuestro viaje. Es un café con hielo endulzado con leche condensada. El café Vietnamita, además de ser esquisito contribuye al desarrollo de la economía del país ya que es el segundo café más exportado en el mundo y no tengo palabras para describir lo bueno que es, tanto que antes de regresar a México compramos unos cuantos kilos.

Finalmente y ya desayunadas decidimos emprender nuestro recorrido turístico por la ciudad. Lo primero que notamos fue la cantidad de motos que circulan en las calles… en verdad es IMPRESIONANTE y es así como nos enteramos que la ciudad posee un Récord Guinness, siendo esta la que más concentración de motos tiene en el mundo, aproximadamente 6 millones.  Aunado a la inexistencia de semáforos estar parada ahí, es algo fuera de serie, una LOCURA total y cabe mencionar que la habilidad de los conductores es extrema. En cada cruce que hacíamos (nosotras íbamos caminando) sentía que nos iban a arrollar. Al cabo del medio día ya habíamos desarrollado una habilidad para esquivar las motos, los autos y hasta los mismos peatones.

Nuestra primera parada fue el “El Museo de los vestigios de la guerra de Vietnam” fue IMPACTANTE… En la entrada se encuentran la maquinaria de guerra y artillería pesada como tanques, aviones y  helicópteros,  que el Vietcong capturó del ejercito Americano . Pero al entrar al museo e ir recorriendo las salas, la sensación de tristeza, horror y dolor cada vez se hacen más presentes. Es como tener un nudo en la garganta, que se hace cada vez más grande conforme pasas de sala en sala. El museo básicamente contiene una colección de fotos y algunos objetos de las etapas de la guerra de Vietnam distribuidos en 3 pisos donde muestran la devastación del país, sus habitantes y los estragos de la guerra, que hasta el día de hoy siguen presentes. Durante el recorrido, se explica como fue el periodo de la guerra ( 1 de Noviembre de 1965 – 30 de Abril de 1975), las posturas de los países  que participaron, los convenios que se firmaron y los reportajes tanto en fotos como en periódicos con las noticias que se daban al mundo.

Algo que me causó total conmosión fue el tema del “Agent orange o agente naranja”  que utilizó la milicia americana entre 1961-1971.  Las fotos que se muestran en el museo parecen tomadas o inspiradas en una película de terror. Fetos deformes, malformaciones y mutilados son algunas de las consecuencias que la población padeció a causa de este químico, que fue rociado con el “fin” de privar a la guerrilla de lugares para ocultarse. Sin mencionar el daño ecológico que causó la deforestación y la contaminación de aproximadamente 10 millones de hectáreas las cuales hasta el día de hoy  un gran numero están deshabitadas por que son lugares altamente peligros por la concentración de químicos.

La energía que se siente en ese lugar es bastante fuerte. devastadas decidimos salir del museo,  mientras caminábamos, platicamos lo difícil que es entender como la humanidad y los seres humanos podemos ser tan crueles y egoístas, destruir ciudades, hogares y templos con la ligereza que se hizo y peor aún durante tantos años.

Una vez fuera del museo, el calor y la humedad eran bastante extremos, decidimos parar en una cafetería local a tomar una cerveza y botanear algo antes de seguir conociendo la ciudad. La cerveza que nos recomendaron “Saigon Special” bastante buena  y muy barata. Comimos unos rollos primavera y seguimos nuestro recorrido.

Paseamos por la ciudad, vimos los edificios más importantes, entramos a la oficina de correos, pasamos por la zona comercial de Dong Khoi Street y cruzamos por el mercado de Ben Thanh. Practicamente recorrimos a pie todas las zonas de Saigon, entramos a algunos templos y tomamos el agua de coco más rica.

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Cayó la noche y seguimos caminando ya con dirección al hotel, la calle donde nos hospedamos es la más turística de la ciudad Pham Ngu Lao. Ahí hay gran ambiente por la noche, algo que es de llamar la atención es que los comercios utilizan más de la mitad de la calle, colocan sillas y mesas para que la gente se siente a tomar una copa y comer. Así que eso fue lo que hicimos. Durante el tiempo que estuvimos sentadas ahí vimos de todo, turistas, locales, comerciantes y quienes te piden dinero. En general, la ciudad es bastante segura y la gente es muy amable. Ya entrada la noche y con un poco de jet lag decidimos irnos a dormir.

Al día siguiente nuestro plan fue tomar un tour al Rio Mekong tomamos un bus que nos llevo hasta My Tho donde a las orillas del río tomamos unas pequeñas balsitas las cuales nos iban a llevar a recorrer los islotes que hay en el río. En el delta del Mekong viven más de 20 millones de personas y ocupa un área de 40.000 kilómetros cuadrados. Es por eso que los mercados flotantes son parte importante del comercio en esa área. Aunque por la hora en que llegamos ya no pudimos verlo son muy importantes para la economía de varias provincias Vietnamitas, además de ser un gran atractivo turístico.

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En los lugares donde fuimos haciendo paradas, pudimos ver como es que la miel y el coco son importantes para la producción local de ciertos artículos como cremas para el cuerpo y cara,  dulces, bálsamos de labios y jabones entre otros. La gente local nos ofreció te de miel, algunas frutas y al final del recorrido comimos un menú típico vietnamita que consistía en una sopa, arroz, carne con vegetales y un postre.

Después de la comida emprendimos nuestro viaje de regreso a Ho Chi Minh en bus aproximadamente fueron 2 horas de camino, ya que las carreteras no están muy bien diseñadas y a la velocidad que pueden ir los transportes no supera los 60 – 70 Km por hora. Sin embargo, los paisajes y la naturaleza que se logran apreciar a las afueras de la ciudad hacen que el camino sea muy placentero. Ya en Saigon, preparamos nuestro equipaje y tomamos un bus nocturno a Mui Ne.  Sin duda, y con una gran sonrisa nos despedimos de Ho Chi Minh para nuestro siguiente destino sin saber lo que nos depararía…

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Ana ♥

 

Escrito por

Viaja, Medita, Aprende, Suelta, Conecta contigo mismo, con el Mundo y el Universo

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